El asesoramiento técnico a las cooperativas en el momento de formación, previo a la elección del IAT

Victoria Ledesma*

El presente artículo intenta reflexionar sobre la importancia del asesoramiento a las cooperativas por parte de la Federación previamente a la contratación del Instituto de Asistencia Técnica (IAT).

Tiene como finalidad compartir la experiencia que se viene recogiendo desde el equipo técnico de la Federación de Cooperativas de Usuarios por Ahorro Previo (FECOVI) en el asesoramiento cotidiano a las cooperativas. Así como en la realización de ciclos de talleres de formación previa a la instancia de la elección del IAT, los cuales se vienen realizando desde el 2017 a la fecha.

¿Por qué la formación y capacitación es necesaria al momento de emprender un Proyecto Cooperativo?

La cooperativa se conforma como una “empresa”, pero una empresa colectiva que funciona a partir de la autogestión para llevar adelante su proyecto cooperativo. Esto implica pensar un proyecto integral, que involucre el aspecto social, el económico y el arquitectónico. La autogestión aparece como clave para el desarrollo del modelo cooperativo, el logro de sus objetivos materiales, económicos y sociales.

Es en este sentido que las/os socias/os, personas que muchas veces no se conocen previamente, o no cuentan con experiencia ni formación en trabajo colectivo, deben llevar adelante la autogestión de la misma asumiendo las responsabilidades que ello tiene. Esto hace necesaria y fundamental la capacitación y formación para las funciones que el proyecto exige.

La Ley Nacional de Vivienda 13.728, prevé esto y plantea la necesidad de que las cooperativas de vivienda cuenten con el asesoramiento de un Instituto de Asesoramiento Técnico (IAT) para la formación en la autogestión y para el soporte técnico de la misma. Su artículo 156, los define como “aquellos destinados a proporcionar al costo servicios jurídicos, de educación cooperativa, financieros, económicos y sociales a las cooperativas y otras entidades sin fines de lucro, pudiendo incluir también los servicios técnicos de proyecto y dirección de obras”.

Debemos tener en cuenta que el proyecto cooperativo debe ser a su vez un proyecto participativo, que respete y ponga en diálogo los saberes de cada una de las partes que lo conforman. Esto no implica la confusión de roles sino la clarificación y el intercambio de ideas en un lenguaje accesible, que llevan a la comprensión de las opciones proyectuales y de tecnologías; por lo tanto, a la apropiación del proceso por parte del colectivo.

Si bien el vínculo entre la cooperativa y el IAT es regulado por una relación contractual, donde se plantea que, en términos generales, deberá asesorar y capacitar al grupo para su formación y crecimiento como cooperativa, instruirlo en materia de responsabilidades, controles estatales y mecanismo de fiscalización interna; entendemos que la formación cooperativa para la autogestión debe ser asumida como tarea central por todas/os: la propia cooperativa y sus socias/os, las federaciones, los IAT´s, los contratados, y la propia institucionalidad.

Es desde esta premisa que, el equipo técnico actual de FECOVI, ha venido trabajando y fomentando espacios de formación e intercambio entre las cooperativas que nuclea la federación, con el fin de que las propias cooperativas puedan hacer uso del acumulado colectivo que se tiene, e ir aportando – a su vez – al mismo.

Entendemos también, que la federación debería ser el soporte para este acumulado, promoviendo espacios de encuentro e intercambio de experiencias y saberes. Asimismo, poder aportar a la formación ya sea con su equipo técnico y/o entablando redes con otras/os profesionales, instituciones y actores del sistema cooperativista

¿Por qué un curso sobre la Cooperativa y el IAT?

Si bien compartimos a partir de lo planteado durante el presente artículo, que se hace imposible pensar en proyectos cooperativos sin un asesoramiento técnico para su formación, se hace también imprescindible pensar cómo impacta ese vínculo contractual que presentan las cooperativas con los IAT’s, en el proceso de los proyectos cooperativos.

Si decimos que el proyecto es participativo[1], debemos pensar en que la cooperativa debe participar desde una concepción integral, donde las y los socios participen tal como lo sostiene Rebellato y Giménez (1997), “formando parte, teniendo parte y tomando parte”. Para esto debe quedar claro la identificación de los roles de cada actor que participa del proceso.

En la práctica, podemos considerar lo importante que resulta esto, visualizando procesos con grandes dificultades, cuando la cooperativa no cumple su rol de autogestión, delegando esto al IAT o cuando no involucra al mismo en el proyecto.

Ya sea por desconfianza, desgastes en el vínculo, o bien por conflictos de intereses o por desestimar el saber y el trabajo que puedan aportar desde el equipo técnico.

Es sobre esto que trabajamos junto a las cooperativas, acerca de la necesidad de “jugar en la misma cancha”, la cooperativa y el IAT. En este sentido, se da una responsabilidad de ambas partes ya que deberían trabajar juntos, generar vías de comunicación en un lenguaje que permita entenderse e ir abordando los conflictos que se van presentando durante el proceso. Tienen responsabilidades distintas y complementarias: la cooperativa debe tomar las decisiones que hacen a la gestión y el IAT, las decisiones técnicas.  Tomamos en consideración que para que el proceso resulte más enriquecedor, se deberá partir también desde la experiencia de cada parte, lo cual podrá habilitar la adquisición de herramientas organizativas, contables, legales, constructivas, sociales y procedimentales de la gestión cooperativa, por parte de las/os socias/os. Por tanto, se hace necesario que el IAT recupere en el proceso el saber popular, la experiencia de las/os socias/os y lo integre, lo haga parte del mismo, generando así un aprendizaje continuo y recíproco.

Pero tal como planteamos en párrafos anteriores, la formación cooperativa no solo es responsabilidad del IAT o de las/os socias/os de cada cooperativa.

A partir de la práctica y el trabajo interdisciplinar que venimos realizando en FECOVI, nos hemos convencido que el rol de las federaciones es central en la formación de las cooperativas. Es así que uno de los momentos que entendemos como primordial, refiere a la formación en el momento previo a elección del IAT que se va a contratar. Dicha formación se entiende necesaria en dos planos: por un lado, en la generación de espacios de formación a la cooperativa sobre su rol y el del IAT dentro del proceso, incluyendo responsabilidades de cada parte. Es difícil contratar a un equipo sin tener claro qué implica ese vínculo contractual, qué rol juega cada uno y mucho menos si no se sabe que “deben jugar en el mismo equipo”.

Por otro lado, se hace también imprescindible potenciar al colectivo en la apropiación de su proyecto, en trabajar sobre la constitución del grupo y la participación integral de las/os socias/os. Para esto, entendemos que no basta solo con la trasmisión que se realiza desde el rol técnico, sino que se hace necesario generar espacios de encuentro con experiencias de otros grupos cooperativos, donde se dé el intercambio de un saber que es de otro, un otro distinto pero que es igual. Esto implica una conciencia de sí mismo y al mismo tiempo de todos, comprendiendo al otro como alteridad y diferencia. Creando de esta manera, en términos de Gallardo, un ambiente propicio para que las/os socias/os, en tanto sujetos colectivos logren reconocerse como tal y confiar en su posibilidad de cambio, de creación, generando así la representación de sus intereses (Coutinho, 2000).

Pensar el intercambio entre las cooperativas como una de las principales herramientas de formación y capacitación, implica tomar una postura ética y política. Parte del entendido de que “la participación popular es un aprendizaje, una práctica colectiva que no puede partir de un modelo preestablecido”[2] Lo cual potencia el intercambio del saber popular y aporta al pensar y sentir colectivo (Coraggio, 1989).

Esto implica generar espacios de encuentros entre cooperativas que se encuentren en la misma etapa del proceso, para que puedan así, problematizar en conjunto lo que se les presenta. O bien, con otras que ya pasaron por dicha etapa en la que está el grupo y así su experiencia vivida pueda orientar y facilitar caminos en la toma de decisiones futuras. Esto también crea formas de participación de la cooperativa, con el resto de los actores ya sean el IAT, las federaciones y/o los organismos institucionales que participan en el sistema cooperativo. 

En este sentido, se hace necesario pensar en conjunto con todos los actores que hacen parte del movimiento cooperativo, acerca de la necesidad de recuperar y sistematizar prácticas y experiencias cooperativas, que continúen potenciando y nutriendo el sistema y movimiento cooperativo.

Bibliografía:

●        Coutinho, Carlos (2000) “Representación de intereses, formulación de políticas y hegemonía” en Elisabete Borgiani, Carlos Montaño, “La política social hoy”, San Pablo, Cortez.

●        Coraggio, José Luis (1989) “Participación Popular y vida cotidiana” en Presentación en el Plenario de Trabajo Social, sobre “Democracia, derechos humanos y participación popular”, realizado en Quito, del 23 al 28 de julio de 1989. sin n° de págs.

●        Rebellato, José Luis. “Antología Mínima” en Colección Educación Popular

●        Rebellato, José Luis y Giménez, Luis. (1997) “Ética de la autonomía”. Desde la práctica de la Psicología con las Comunidades. Montevideo. Nordan.

●        Texto ordenado de la Ley Nacional de Vivienda, N 13.728 de 17.12.1968, www.parlamento.gub.uy


[1] Entendiendo que la participación “Desde el punto de vista ético se enfatiza en el pasaje de la gente a un rol de sujetos activos y no meros objetos de prácticas externas, las ideas de protagonismo y autonomía se asocian fuertemente a la de participación.” (Rebellato, Giménez, 1997: 125).

[2] Rebellato, JL. Antología Mínima, en Colección Educación Popular. Pág: 27

*Victoria Ledesma es Licenciada en Trabajo Social y docente del Departamento de Trabajo Social de FCS-Udelar. Actualmente se desempeña en el Servicio de Tierras de la IM, y anteriormente integró el Área Social de FECOVI.